El desprecio al Congreso de Michoacán

Por Luis Miguel López Alanís

Primero una aclaración al estimado lector: Antorcha no “trae una campaña por encargo” ni contra el Presidente López Obrador ni su partido Morena ni contra nadie: Antorcha sólo está defendiendo su derecho a existir como organización popular y los derechos de sus agremiados, entre ellos el de solicitar programas alimentarios y sociales, no electoreros, en esta emergencia nacional. Pero la impresión que produce nuestra defensa es de asombro, pues la parte del pueblo que ha escogido llamarse Antorcha tiene una virtud: actúa como un solo hombre dado que está organizada nacionalmente, y como hay muchos que no creen que el pueblo humilde sea capaz de coordinar semejante labor, se explican el fenómeno a la manera de aquellos que creían que las pirámides fueron construidas por OVNIS, es decir, desde fuera del fenómeno en sí. Nada más alejado de la realidad. Y el encadenamiento de calumnias presidenciales como la que volvió a lanzar AMLO sobre nosotros en Puebla el pasado 17 de junio del presente, amenaza nuestra existencia y necesariamente debe tener una respuesta acorde a nuestra forma de ser, es decir, bien organizada: eso es ya natural en nosotros y ajeno a  muchos grupos oportunistas, indisciplinados y anarquistas. La razón del disgusto presidencial y su rabiosa respuesta fue precisamente nuestra decisión de exigirle en su gira de proselitismo electoral ventajoso que hiciera caso al pueblo, que necesita alimentos y trabajo urgentemente; le pedimos que cancelara sus obras faraónicas para atender esas necesidades y no mintiera más… respondió con más mentiras.

 

Y en ese sentido también, desde fines de abril el Congreso de Michoacán, en un inaudito acuerdo unánime (solo hubo una abstención), le demandó al presidente AMLO que implementara un programa nacional de distribución de alimentos a la población que los necesitara, no sólo de Michoacán, sino del país entero; para ello la LXXIV Legislatura purépecha argumentó a fondo su propuesta: era impostergable la ayuda al pueblo más necesitado y, sobre todo, que llegara sin distingos ni discriminaciones de carácter político. No hubo respuesta, simplemente silencio, sólo el abandono contra el que el mismo documento prevenía, así como la única acción real que ha tomado el presidente en esta pandemia: su gira proselitista electoral ventajosa. Además, en abono a los temores expresados por el Congreso michoacano, tenemos innumerables testigos de que las pocas despensas que se repartieron en comunidades y colonias sonorenses por parte de la federación sí se hicieron con discriminación: prácticamente no hubo ni ha habido ayuda federal para el grueso de la población, incluyendo a comunidades y colonias antorchistas, y sí hubo, en cambio, repartición de algunas despensas a grupos de filiación morenista —aunque entre ellos mismos se acusaron de ineficaces y desorganizados, hasta dar vergüenza—. Podemos comprobar todas estas afirmaciones con numerosos documentos de denuncia que casi a diario se han publicado en las páginas oficiales del antorchismo sonorense y, si hiciera falta, de viva voz lo pueden sostener miles de familias que se han expresado por esos medios y lo siguen haciendo.

 

Entonces, ¿qué vamos a hacer en México si el Presidente de la República desprecia los llamados que otros poderes de la Federación le hacen formalmente y a todos los califica como conservadores reaccionarios? ¿Qué haremos si los cauces creados por las leyes de 1917 no sirven, no funcionan para ponernos de acuerdo? ¿A qué o a quién le va a hacer caso el Presidente? ¿Sólo a sí mismo? El desprecio presidencial tajante al Poder Legislativo democráticamente electo en Michoacán equivale a una grosería como ningún presidente había hecho a ninguna soberanía michoacana. En los hechos el desprecio presidencial a esa Legislatura, compuesta por diferentes fuerzas, incluyendo las de su propio partido, significa una zancadilla brutal a la convivencia pacífica no sólo de los michoacanos, sino de todos los mexicanos. Después de esto ¿qué? ¿sólo queda alinearse todos a obedecer al presidente, sometidos a su insensata y caprichosa voluntad? ¿Debemos entender que ya nada tiene caso, que ya no sirve plantear los problemas que tenemos como municipios, como estados o como clases sociales? Pareciera que este es el resultado que se persigue: matar por siempre la confianza del pueblo en sus instituciones y que reinen la anarquía, el caos y la ley del más abusivo.  

 

Los antorchistas de Michoacán le han pedido a AMLO, a través de su dirigente estatal, el ingeniero y diputado local Omar Carreón Abud, que ahora que vaya a Michoacán en su anunciada visita conteste a la voluntad de esa entidad personificada en la LXXIV Legislatura. Y lo más seguro es que se le haga presente una comisión de michoacanos antorchistas para hacerle de viva voz el justo reclamo, aunque también es seguro que la arrogancia presidencial de nueva cuenta se manifieste y lleve a cabo una nueva grosería contra el pueblo michoacano.

 

En Sonora hemos levantado la misma bandera de lucha que los michoacanos porque padecemos los mismos males, porque nuestras condiciones de existencia son las mismas y porque Antorcha nos hermana; porque aquí hemos necesitado millones de despensas a lo largo de esta centena de días y sólo hemos obtenido promesas y simulaciones de los tres niveles de Gobierno; porque la mayoría del pueblo sonorense ha sido abandonado a su suerte, tanto al dejarnos sin ayudas alimentarias como, en la “nueva normalidad”, sin amplias y al mismo tiempo profundas medidas de protección social pública contra la Covid-19 (ahora nos dicen que nos protejamos solos, igual que a los médicos y enfermeros los dejaron sin insumos). En Sonora dimos la bienvenida a fines de abril a la demanda del Congreso de Michoacán y nos sentimos orgullosos de que fueran los antorchistas de ese estado los que contaran con la fuerza social para convencer a todos, sin excepción, todos sus diputados. En la medida de nuestras humildes fuerzas la dimos a conocer a quienes alcanzamos y nos hubiera gustado que nuestro Congreso estatal hubiera hecho lo mismo, pero no tuvo los arrestos del michoacano.

 

Y hoy, que vemos que López Obrador ha anunciado que seguirá con su campaña electoral, ahora en Michaocán, queremos mandarle este mensaje: Don Andrés Manuel, haga caso al Congreso de Michoacán. Rechazamos rotundamente que con su desprecio ponga usted así en peligro nuestra convivencia civilizada como clases sociales distintas y caracteres nacionales distintos que podemos trabajar armónicamente por el bien de la patria; le exigimos que respete el Estado de Derecho y que ya no mienta, ni contra los antorchistas ni contra nadie, ni contra México. Y le advertimos muy claramente: los antorchistas sonorenses nos sumaremos a todos los mexicanos que estamos profundamente lastimados por su forma insensata de gobernar y promoveremos intensamente que hagamos con ellos un frente electoral conjunto que le acote el poder empezando por las próximas elecciones. Nosotros no buscamos tumbarlo a usted hoy del poder, tanto porque sería irresponsable crear un problema mayor al pueblo de México, como porque somos leales al Estado de Derecho que heredamos de las Revolución Mexicana y usted fue electo democráticamente: gobierne, señor Presidente, mientras lo sea, pero haga caso a la realidad y no abuse del poder que le confirió la nación. Uno de mis maestros me enseño que Hegel dijo una vez: “Los que permanezcan sordos sufrirán los duros golpes del destino” y queremos decirle, señor Presidente, que hay millones de mexicanos que amamos y respetamos la investidura que usted tiene, significa todavía la realización de los anhelos y esperanzas de millones de mexicanos, la consideramos hoy en día vital para proteger a la nación y no queremos que le llegue el destino de los sordos.

 

Hermosillo, Sonora, a 24 de junio de 2020

Comentarios sobre esta nota

Comenta ésta nota