A los humildes de Huatabampo y Etchojoa

Por Javier Valenzuela García

El sur de Sonora, en particular en los municipios de Huatabampo y Etchojoa, en los meses de junio, julio, agosto, siempre se viene una situación muy difícil para la gran mayoría de la población, ya que una de sus principales fuentes de trabajo, que es el campo, se ha acabado; es el receso natural de la tierra. Ambos municipios se han destacado por sus grandes extensiones de valle, su buena calidad de tierra y de clima que permite el cultivo de maíz, papa, trigo, girasoles, calabazas, frijol, tomate, tomatillo, cebolla, chiles, sandías, y muchas variedades más de alimentos. Durante los meses desde septiembre, que es cuando se comienza la preparación de la tierra, hasta mayo, cuando terminan la cosecha de algunos productos, la gente de esa región tiene trabajo, se le emplea para ir al campo desde temprano y regresar por la tarde, pero después…

Año con año esta situación se da en dicha región, y la gente opta por migrar a las ciudades de Nogales, Tijuana u otras partes a buscar trabajo para poder pasar esta temporada. A muchos otros no les queda de otra más que quedarse en su comunidad, buscando cómo conseguir algún dinerito, vendiendo escobas hechos por ellos mismos, pescados y algunas frutas que se dan en la región, pero todo ello es insuficientes para cubrir aunque sea sus necesidades básicas, porque los recibos del agua y de luz mes con mes no perdonan, aplicando su política de “pagas o te corto el servicio”.

El sur de Sonora se encuentra olvidado por las autoridades estatales y federales. Y en esos tres meses de receso no se ve ni la más mínima intención de implementar medidas concretas para paliar la difícil temporada. Los únicos que no sufren de la falta de alimentos y de servicios, son los ricachones que viven en la región; esos millonarios rentan las tierras de las familias humildes desde hace años a cambio de unos miserables pesos; es gente rica que se beneficia de la gran mayoría de la riqueza que se extrae año con año de las tierras de los pobres. Vemos claramente el gran abismo que hay entre estos opulentos arrendatarios (los que pagan renta por usar la tierra de otros) y el arrendador, que es el propietario sin capital para trabajar su propia tierra. Son huinas que le chupan al pobre su vida.

Y bien, qué bueno que los dueños de la maquinaria —en este caso del sur de Sonora no son dueños de la tierra— vivan bien, qué bueno que tengan condiciones para tener una vida digna, pero se deben crear leyes que obliguen a estos acaparadores de la riqueza a distribuirla un poco a los necesitados. No se les debe olvidar que los humildes de Huatabampo y Etchojoa al final son los que con sus manos arrancan el fruto de la tierra, de la planta de tomate, sacan la cebolla y sin la intervención de estas manos, sin el desgate de

músculos y mente no sería posible extraer toda la riqueza que se produce en estos extensos campos. Es cierto que desde 2014 se instaló una fábrica de autopartes de la firma japonesa Yazaki, la cual ha brindado unos 1900 empleos, pero no cambia mucho la situación, ya que para la población que se tiene en dichos municipios, de unos 150 mil habitantes, es relativamente poco y los bajos salarios que proporciona la Yazaki, que anda por los 130 pesos diarios, son realmente de hambre.

La situación para los humildes del sur de Sonora es difícil, y se agudiza más en estos meses. ¿Cuándo años más vivirán en estas condiciones los pobladores de esta región? ¿Cuántos años tendrán que pasar para que los Mayos puedan tener una mejor calidad de vida?, donde, para comenzar, tengan acceso a los servicio de salud, educación, transporte, agua, drenaje y todo lo demás que son carencias ancestrales de muchas comunidades. Para ello es necesario que así como se organizan las fiestas tradiciones en diferentes pueblos, que son parte de su cultura, y muy auténticas y bonitas, así es necesario que se organicen para que tomen el poder, gobiernen e impongan leyes que favorezcan a todos y en particular a los más necesitados. Es necesario que se saquen de la cabeza que no deben inmiscuirse en la política, porque en política, el gobierno, el estado, decide dónde se va a construir una carretera, una escuela, un hospital; en política se decide qué tipo de educación vas a recibir, qué información en la televisión o radio vas a consumir. Entonces el pueblo humilde no debe de estar enajenado de la política, y no debe de permitir ser engañado cada vez que hay elecciones, donde les cambien su voto por una gorra, una despensa o en el mejor de los casos unos cuantos pesos. El Movimiento Antorchista te invitar a formar una alianza, un frente común para gobernar y cambiar verdaderamente esta situación.

Amigos del Sur de Sonora, el Valle del Mayo es muy rico, aunque no lo mencioné en este artículo, la producción acuícola, ganadera, artesanal y otras son una fuente más de riqueza. Pero claro está que esa riqueza sólo beneficia a unas cuantas familias de la región, mientras el resto están sumidas en un terrible atraso. Organicémonos y luchemos por una justa distribución de la riqueza y por una vida más digna para todos.  

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