Por acuerdos incumplidos, nos instalaremos en plantón, los antorchistas de Sonora

Por Bernardino Domínguez Cruz

Las necesidades y carencias sociales en las que viven actualmente los sonorenses son interminables, las décadas de rezago histórico han traído como suma una gran carencia de servicios básicos en las periferias de las grandes urbes y en los municipios rurales, rezago inocultable, deprimente y desolador, forma todo ello un ambiente que tiene a la población desesperada, molesta e incrédula, con muy pocas expectativas de que las autoridades de los tres niveles de gobierno jueguen en su papel como motores de desarrollo. Ahí están los pendientes que no han cumplido con los trabajadores cuando solicitan mejores condiciones de salud, oportunidades en educación, mejores empleos y salarios, servicios básicos de calidad, implementación de actividades deportivas y culturales, etc., simplemente el gobierno no aparece ni responde o pone excusas como que no hay recursos públicos para cubrir todas estas “costosas” demandas de los peticionarios; tan vergonzoso ha sido este abandono por parte del gobierno, que ahí está la desoladora realidad, que a diario nos golpea el rostro. Los gobiernos podrán ignorar o querer ocultar la realidad, pero ésta no se olvida de lastimar a los que menos tienen.

Desde hace más de dos décadas nuestro movimiento ha encabezado las demandas de todos los grupos vulnerables, llevando la voz de sus necesidades a las instancias de gobierno responsables de atenderlas, independientemente del color partidario que esté en el Ejecutivo. Es por ello que desde hace cinco años ingresamos nuestro pliego de peticiones al Gobierno del Estado, dirigido a la gobernadora Pavlovich, volviéndolas a ingresar año tras año, hasta la fecha varias de estas demandas siguen sin resolverse, tales como terminación de la carretera al Choyudo, infraestructura para la secundaria Humberto Gutiérrez, telebachilleratos, certeza laboral a los docentes de los tres niveles educativos primaria secundaria y telebachilleratos, electrificaciones en Sahuímaro, la colonia Humberto Gutiérrez Corona, Casas Blancas, etc., drenajes para varias colonias, aguas potables, rehabilitación de parques, espacios deportivos y culturales, entre otras que por falta de espacio no las describo, pero que están plasmadas en el pliego petitorio que ingresamos anualmente. A esta lista de demandas añejas estaría bien llevarle su pastel de cinco años de no ser atendidas, se suman varios incumplimientos de acuerdos firmados hace un año después de 12 días en plantón, así como varios compromisos verbales que deben concretarse antes de que termine el año 2020.

De todo esto nada ha avanzado en los últimos 10 meses. Por tal motivo nos vemos obligados a movilizarnos a instalarnos en plantón por tiempo indefinido, el próximo miércoles 21 de octubre del presente año, hasta lograr ser atendidos y resueltas nuestras peticiones y sentidas demandas.

Compañeros antorchistas sonorenses: los 47 años de trabajo y gestión ininterrumpidos nos han enseñado el camino para conseguir obras y servicios que beneficien a los más humildes; la indiferencia de los gobernantes y los acuerdos incumplidos nunca han sido obstáculo para dejarnos vencer y renunciar a nuestra gestoría. Por eso hoy hago el llamado fraterno a todos los presidentes de grupos, plenistas y antorchistas de Sonora, respalden, apoyen denunciando a través de la redes sociales o sumándose a las manifestaciones en las cabeceras municipales, casetas de cobro y discusiones masivas, desde sus comunidades, por muy alejados que estén de la capital. Las promesas de campaña son estrategias para arrancarle el poder al pueblo a través del voto y, después, los funcionarios se olvidan de lo prometido al pueblo y se alejan; así han actuado y siguen actuando muchos funcionarios no importando del color del partido del que hayan emanado, pero a esto debe ponérsele un alto y sólo lo lograremos si nos unimos en una sola voz y empezamos a exigir como un solo hombre nuestros derechos, esos que siempre nos ha correspondido pero que nunca nos los han dado. Pues ha llegado el momento de quitarnos esa venda de los ojos y empezar a creer en nuestras propias fuerzas, fuerzas que sean capaces de obligar de una u otra forma a que la riqueza de nuestro Estado se distribuya de una manera más equitativa y justa, eso no sólo es necesario, sino urgente, la realidad social lo está exigiendo, nuestras carencias sociales que padecen los hogares, en cada calle colonia o ejido, lo están pidiendo a gritos, salvemos al pueblo de sus penurias porque ahí estamos también salvando a los ricos de la infamia de su opulencia y de eso dependen la estabilidad y la paz sociales. Los más de 25 millones de mexicanos que padecen hambre todos los días, que se duermen y se levantan con hambre son el resultado de la mala distribución de la riqueza social; ahí están los más de 100 millones de mexicanos sin hogar ni medicinas, con carencias educativas, padeciendo las faltas de servicios, viajando en pésimo transporte, en malas condiciones de vivienda, sumergidos muchos en las drogas, laborando empleos mal pagados, sin poder adquirir la canasta básica. La distribución injusta de la riqueza que entre todos generamos es culpa del injusto modelo económico en el que vivimos y es cierto que no lo podemos cambiar de la noche a la mañana, pero es tarea de todos sumar esfuerzos, voluntades y simpatías que vayan formando ese gigante que necesitamos para derrocar a ese mal que nos tiene sumergidos en la miseria, que es el modelo económico.

Ahí está la justificación de nuestra lucha, compañeros de antorchistas, ese es el motor que nos impulsa a seguir trabajando por los que menos tienen y hoy nuevamente nos sentimos obligados a salir a las calles a denunciar los incumplimientos, con la fuerza de nuestra unidad, con el valor que nos inyecta la razón de nuestra lucha vamos todos juntos a conquistar un mejor futuro. Adelante camaradas, todos a cumplir con nuestras tareas para vencer en esta nueva jornada de lucha.

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