El puente de La Antorcha, un regalo de la lucha

Por Luis Miguel López Alanís

Ya sabe usted cómo son las cosas… los retrasos, los incumplimientos, las lluvias inesperadas y muchos factores cuya existencia real, independiente de nuestra conciencia, más allá de nuestros deseos y aspiraciones, van marcando el rumbo de los acontecimientos. Pero si no fallan mucho nuestras predicciones, es posible que para fines de este año o a principios del que sigue quede terminado el puente vehicular que comunicará a varias colonias del Norte de esta ciudad de Hermosillo. Entre otras, quedarán por fin definitivamente comunicadas las colonias regulares La Antorcha, Manuel Serrano, Humberto Gutiérrez Corona y Cajeme —ojo, ninguna es invasión—, todas impulsadas por el Movimiento Antorchista de Sonora y cuyo grado de urbanización en un periodo relativamente corto merece sin duda un estudio, pues se sale de la lentísima norma de las demás colonias humildes de Hermosillo. El puente de La Antorcha, justo en las inmediaciones de esa colonia, pues, será un gran regalo de Navidad, o quizá de Reyes, para toda esa zona y desde luego para el progreso general de la ciudad.

Se trata de un puente vehicular que costará más de 9 millones de pesos y que ha sido gestionado por lo antorchistas de Hermosillo desde hace muchos años. Varios gobiernos municipales de la capital sonorense recibieron año con año la solicitud de construirlo, el asunto se planteó en muchas mesas de trabajo y nunca hicieron nada, pero fue hasta febrero de este año que termina cuando la fuerza y la insistencia de numerosos representantes antorchistas de diversas colonias logró que la actual alcaldesa se comprometiera en firme y llevara a cabo la obra. En efecto, en una reunión ante unos 20 comisionados y cientos más que esperaban en los pasillos de la oficina municipal, que coreaban entusiastas esta y otras demandas populares, aquel 5 de febrero quedó plasmado el compromiso de realizar la obra que hoy se acerca al final de su construcción. Ya se le había planteado al actual Ayuntamiento al inicio de la gestión de Célida López, en el primer pliego petitorio que se presentó a esta administración, y ya se había insistido en la necesidad de su construcción durante un año antes de su aprobación, una y otra vez… hasta que se logró. Se trata, pues, de una auténtica conquista de la lucha organizada de los humildes de Hermosillo, de la cual pueden estar orgullosos.

El puente salvará el canal “Lázaro Cárdenas”, que recibe buena parte de las aguas que fluyen en épocas de lluvias desde muchas áreas de Hermosillo hacia el Norte; este canal, una vez anegado y fluyente, separa de la vida cotidiana aquella zona del resto de Hermosillo pues hay que esperar muchas horas a que termine de correr el agua y días para que el lecho del canal sea transitable para la mayoría de los vehículos. Ello interrumpe el curso de la vida de cientos de familias de esa zona, aislándolos, causándoles incontables daños económicos y sociales. El puente no será la solución definitiva a muchos de esos males, pero sí ayudará a facilitar la vida de mucha gente ya que, cuando la pandemia se retraiga, la fuerza de trabajo fluirá más eficazmente hacia sus lugares de empleo, con lo cual se trata de una obra que genera progreso para toda la sociedad. Al propio tiempo, el puente de La Antorcha se convertirá en una vía segura para el crecimiento poblacional hacia una zona en la que los antorchistas fueron pioneros hace dos décadas. No es una frase demagógica cuando los antorchistas escribimos en nuestras consignas que “Antorcha es progreso”, de eso podemos estar bien seguros. El pueblo en lucha genera desarrollo para todos, incluso para las compañías constructoras, que tanto necesitan de reactivarse. La lucha de los antorchistas no es egoísta, pues cuando Antorcha triunfa salen ganando todos los sectores laborales, educativos y sociales en general. El progreso de los mexicanos requiere de los funcionarios públicos el cumplimiento puntual de sus obligaciones, sean reglamentarias o compromisos y promesas, y Antorcha está entre quienes así lo exigen, sin tregua y combatiendo siempre la dejadez y el descuido gubernamentales, o incluso hasta la oposición abierta o embozada de aquellos que no desean que el pueblo organizado aprenda a ser exigente, cual debe ser.

La lucha organizada da frutos palpables, que todos pueden tocar o verificar. Ya van dos años de esta administración federal que ha repetido hasta la saciedad que Antorcha es intermediaria, que se queda con moches, y todos sus loros han pronosticado fallidamente el fin de Antorcha. Le hemos exigido al presidente de la República que presente pruebas de sus aseveraciones, incluso ante los tribunales y no hay nada más que declaraciones, porque nada de eso es cierto. Pues a esa calumnia le oponemos ahora el ejemplo de este puente, genuino producto de la lucha popular, del que ningún antorchista ha tocado un solo centavo ni pedido ni exigido moche alguno. El puente de La Antorcha servirá por igual a todos; quizá a algunos nos arrastre la Covid-19 entre sus horribles patas, pero el puente se quedará para dar servicio a nuestros hijos, para trasladar en noche tormentosa a algún enfermo, para atender oportunamente un parto o vaya usted a saber, y ningún antorchista se enriquecerá… bueno, sí: se enriquecerá la satisfacción de haber conquistado un paso más en nuestro largo camino de edificar la organización de los pobres que construya muchos puentes… y un México mejor. ¡Feliz Navidad y un año 2021 lleno de edificante lucha!

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