Silencio en Sonora mientras se agotan el agua y los recursos naturales

Por Bernardino Domínguez Cruz

El problema de la escasez de agua que se vive en Hermosillo, Sonora y la mayor parte del país, por la falta de lluvias en los últimos años, no es una manifestación aislada y fortuita, ni se resolverá pidiéndole a la ciudadanía de los hogares más humildes, que son las que menos consumen, que paguen y ahorren el vital líquido. Es una manifestación de un fenómeno concatenado, más profundo donde se involucran otros factores naturales, económicos, políticos y sociales, que hasta ahora no se menciona o se mencionan muy poco en el grave problema, porque así conviene a sus fines. Es la empresa privada en varias ramas productivas la que lucra con el vital líquido, son las que consumen la mayor cantidad de agua en el estado y el país, las que sobreexplotan irracionalmente los mantos acuíferos, ríos, mares, lagos, presas, etc., pero nada se dice de eso, porque han comprado los permisos al costo que sea para extraer el líquido, por tanto, están exentas de esos riesgos y tandeos, que temprano o tarde serán necesarios. La escasez de agua en nuestra región es evidente y el incremento poblacional demanda cada vez más agua; por tanto, la situación se torna  más compleja a mediano y largo plazo, no solo para Sonora, sino para México y el mundo.    

En Sonora es donde más agua se destina a la minería, se extraen aproximadamente 107.9 millones de metros cúbicos. Están asignados 202 títulos de agua otorgados por CONAGUA al sector minero

 Las empresas que más extraen agua en nuestro país son Grupo México, Goldcorp y ArcelorMittal, mismas que consumen 437 millones de metros cúbicos anuales, que equivalen a la mitad del total que consume la minería a nivel nacional, mientras que 13 millones de mexicanos no cuentan con el servicio a domicilio de este líquido. Como sabemos no sólo Sonora está padeciendo las consecuencias de la explotación, contaminación y agotamiento de sus recursos naturales, en toda la República Mexicana y el mundo entero la naturaleza están sufriendo los terribles estragos que le están causando los intereses mezquinos y voraces del hombre capitalista, ese consumismo desenfrenado obliga a una sobreexplotación de los recursos naturales, provocando desgaste de la capa de ozono, calentamiento global, contaminación de ríos y mares, agotamiento de los mantos acuíferos, desaparición de selvas y bosques, etc. Aún estamos a tiempo de detener  la explotación y  el sistema económico explotador, deshumanizado y egoísta que hoy dominan el mundo actual, por el contrario los recursos naturales que nos durarían 100 años, se agotarán en 20, sabedores que unos cuantos son los verdaderos responsables de esta catástrofe que se avecina. Lo que estamos empezando a ver y sentir son los primeros estragos.    

Gracias a la explotación irracional del vital líquido por mineras, refresqueras, cerveceras, en nuestro estado, se vislumbran trágicas consecuencias y las pagaremos como siempre, en primer lugar, los más humildes. El agotamiento del agua en Hermosillo, los que se quedarán sin agua son los más humildes y no tendrán con que comprar, los pudientes tienen para comprar el agua que necesiten. En los últimos días se ha generado una alarma sobre el agotamiento del vital líquido en Sonora y en particular en Hermosillo, se han detenido las turbinas de la CFE en la presa El Novillo, para priorizar el agua para consumo humano, por tanto, están a punto de iniciar los tandeos en la capital, para lograr que el vital líquido alcance para más tiempo y así esperar la llegada de las lluvias de verano en los próximo tres meses. Las autoridades municipales informaron que el abasto se puede convertir en un serio problema, que solo pueden resolver las lluvias, por tanto, invitaron a la ciudadanía a no despilfarrar el líquido. La presa el Novillo, que surte el agua al sur de la ciudad, se encuentra por debajo del nivel histórico: un 23% de su capacidad, durante 25 días más podrá surtirse en 30% de los hogares hermosillenses. Haciendo uso de números, cada habitante utiliza 360 litros, cuando el uso optimo es de 250 es decir se desperdician en promedio 110 litros por persona. Nota alarmante, pero debería de especificarse que el promedio de uso del agua por habitante, así, tomado muy en lo general, no permite analizar con el fin de tomar decisiones claras, primero porque hay un sector de la población que gasta mucha agua, albercas, jardines, etc., y otro sector importante al que apenas le llega el agua con pipa una vez a la semana y, por tanto, surge obligada una pregunta: a esa parte de la sociedad, ¿hay que racionarle todavía más el agua? Tampoco se analiza el uso comercial e industrial, con el fin de tomar medidas concretas que ayuden a reducir significativamente el uso del agua.
Lo que queda claro, es que urge hacer uso racional del vital líquido, tomar medidas para evitar quedarnos sin agua, acciones preventivas permanentes que ayuden a cuidar y ahorrar durante todo el año, no solo vigilar el líquido que está destinado para el consumo humano, sino a todos los sectores productivos, implementar un plan de cuidado y ahorro del agua durante los 365 días del año entre la población y no solo cuando está en riesgo el agotamiento del vital líquido, hacer uso de aguas tratadas para regar áreas verdes y parques, porque se siguen regando con  aguas limpias, las plantas residuales de agua no funcionan y en varios municipios no hay, urge invertir recursos financieros para planeación e infraestructura en el tratamiento y uso de aguas residuales, en todos las pequeñas y grandes ciudades del estado. O lo hacemos hoy o nos lamentaremos mañana.   

El uso racional y responsable de los recursos naturales debe emanar de un plan nacional, estatal y municipal, donde se involucre a toda la población, que permita regular el consumo y equilibrar el reparto del vital líquido para los diferentes sectores y consumo humano. El cuidado y uso racional de nuestros recursos naturales renovables y no renovables, es fundamental para la sobrevivencia de la especie humana, no nos queda mucho tiempo, aunque suene fatalista, el suelo, los ríos, los mares, el aire el agua, lo metales, etc., se están agotando y contaminando, todos sabemos que el ansia de ganancia, la sobre explotación irracional de nuestros recursos naturales que están colapsando a nuestra madre tierra y la factura que nos cobrará será muy alto. Urge actuar, planificar y prevenir el presente, para no lamentar el futuro. 

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