Los riesgos de regresar a clases presenciales sin vacunar a los estudiantes

Por Bernardino Domínguez Cruz

Diversos y complejos factores, desde que inició la pandemia, han influido en el aspecto académico, emocional, psicosocial de los estudiantes de todos los niveles educativos, la decisión de las autoridades educativas de impartir clases virtuales ocasionó tanto a los docentes, estudiantes y padres de familia esfuerzos, estragos y daños de todo tipo, varios de ellos hasta el día de hoy no se han podido superar y han ocasionado afectaciones profundas. El mal manejo de la educación por parte de las autoridades educativas federales, ha demostrado que en los momentos sociales difíciles los vulnerables pagan las consecuencias. Las evidencias están a la vista, usted las puede juzgar, estimado lector.

Las obstáculos que han enfrentado los docentes en este ciclo y medio de clases virtuales, han sido múltiples y complejos: dificultades para manejar plataformas virtuales, comprar computadoras, pagar internet, convertir espacios privados en públicos para impartir clases desde casa, despejar dudas a muchos alumnos individualmente a distancia se complica, no poder retener virtualmente la atención por mucho tiempo, la resistencia de no querer tomar clases virtuales, varios no se conecten a las clases, muchos alumnos no reportaban tareas, no mostraron interés por presentar exámenes, sentir impotencia ante el bajo rendimiento escolar, no poder hacer algo ante la deserción escolar, ver cómo a las autoridades educativas y políticas solo les interesan e importan números y reportes maquillados que no reflejan la pésima realidad educativa que estamos viviendo, cumplir con trámites administrativos engorrosos, realizar una evaluación superficial y extremadamente flexible para no reprobar a ningún alumno. Solo por mencionar algunos de las problemáticas que tuvieron que enfrentar los docentes.

Los retos que han enfrentado los estudiantes, en esta pandemia; el de no saber manejar una computadora, por no contar ella o no tener un teléfono inteligente, vivir sin internet en casa, ser una familia de muchos hermanos y no poder compartir al mismo tiempo el aparato para tomar clases, vivir en lugares alejados sin acceso al servicio de internet, sufrir afectaciones en la vista por estar mucho tiempo frente a la pantalla, quedarse con dudas y no tener quién las aclare después de haber tomado la clase, estar solos en casa y nadie los orientara a la hora de tomar la clase porque sus padres salen a trabajar. La reprobación escolar no está permitida para los docentes en el anterior y actual ciclo escolar; sin embargo, esto no resuelve el problema del bajo aprovechamiento académico, solo oculta un desastre educativo, si pudiéramos medir los conocimientos que dejaron de adquirirse los estudiantes de todos los niveles educativos, más la deserción escolar, sumándole el bajo nivel de aprovechamiento, por causas ajenas que no pudieron resolver los docentes, alumnos o padres de familia para ejercer el proceso enseñanza- aprendizajes correctamente. Los estragos de la pandemia han golpeado directamente al aprendizaje y estado emocional de los estudiantes, muchos de ellos son irreversibles, pero tristemente no vemos un plan nacional para reducir y curar estas secuelas.

Las dificultades que han enfrentado los padres de familia, como la de tener que habilitar un espacio de su casa en aula, cuando no se contaba con un espacio adecuado, no contar con recurso para comprar una computadora o teléfonos inteligentes y tener que adeudarse para adquirirlos, ingeniárselas para atender a sus hijos en las clases e ir a trabajar, contratar internet y no poder pagar paquetes costosos, investigar para ayudar a sus hijos a aclarar dudas después

de cada clase, convertirse en asistentes educativos todos los días, situación en la que desafortunadamente no estaban preparados muchos de ellos, luchar todos los días contra el enclaustramiento y sedentarismo de los hijos, con el único propósito de no interrumpir la formación académica de nuestros tesoros, como una vez lo dijo la mamá de Che.

Los nuevos retos que debemos enfrentar en el próximo ciclo escolar 2021-2022 son complejos y difíciles de resolver en lo inmediato, requiere una inversión económica por parte de los tres niveles de gobierno, para dar mantenimiento a las instalaciones educativas que muchas se han deteriorado y otras bandalizado o saqueado, reto latente para las autoridades, por ahora no vemos nada de eso. 

Para los docentes y padres de familia los retos son otros, como el tener que adaptarse a la socialización de los estudiantes, esperar a que todos estén vacunados, hacer que todos los alumnos asuman la responsabilidad de cuidarse y cuidar a los demás dentro y fuera del aula, lograr que practiquen todas las medidas preventivas, Cuál es la prisa oficial de reiniciar clases presenciales, creo que con esa misma insistencia, deberían acelerar la vacunación para los jóvenes, adolescentes y niños, no debemos aceptar la decisión de reiniciar las clases presenciales el 30 de agosto, solo porque unos funcionarios irresponsables lo han decidido, sin ninguna base científica. Ante la tercera ola de Covid-19, el incremento de contagios en las últimas semanas en los jóvenes, adolescentes y niños; es conveniente revalorar qué se debe hacer. Por ahora, la salud de nuestra niñez y juventud es un problema de seguridad nacional, debemos exigir su vacunación total y posteriormente su regreso a clases presenciales.

Exigimos que las autoridades de salud brinden a cada institución educativas, materiales que se deben usar para prevenir los contagios (caretas, gel, cloro, guantes, etc.) pedimos que se implemente un programa de tutorías y asesorías para la nivelación y regularización por asignatura para todos los estudiantes de bajas calificaciones que el sistema no permitió reprobar, creemos que es un derecho adquirir los conocimientos básicos que cada grado escolar planea. Crear un programa especial de becas para todos los estudiantes que vienen de familias marginadas de zonas urbanas y rurales, que les permita continuar sus estudios. Reactivar los desayunadores escolares con alimentos calientes para todas las escuelas que lo necesiten, sobre todo aquellas que están ubicadas en zonas marginadas. Implementar un programa para todos los docentes que quieran y puedan regularizar en horas extras a los estudiantes más rezagados, y que perciban un sueldo extra por realizar esta gran labor.

Implementar programas deportivos para reactivar la activación física en todos los niveles educativos con profesionales del deporte. Desarrollar programas para implementar actividades artísticas en todas las ramas de las bellas artes, con conocedores de la materia. Destinar recursos económicos para los albergues estudiantiles y casas de estudiantes, espacios donde se hospedan jóvenes que llegan a las capitales de zonas rurales. Debe notarse en los hechos que la pandemia nos ha dejado grandes lecciones y con hechos demostremos que las hemos aprendido. Por ahora, los deseos son buenos, ya veremos qué nos depara la realidad y el actuar pésimo de nuestro gobierno, que es más necia que nuestro voluntarismo.

Comentarios sobre esta nota

Comenta ésta nota