Gobierno aumentó más del 100% los soldados en estados violentos, pero delitos siguen al alza; Sonora es un ejemplo

Por Animal Político

A pesar de que el gobierno mexicano redobló en los últimos dos años el envío de militares, marinos y elementos de la Guardia Nacional a estados especialmente golpeados por la violencia, los asesinatos continuaron al alza en entidades como Sonora, Tamaulipas o Baja California, mientras que, en Veracruz, donde la presencia de soldados subió más de un 500%, se dispararon las denuncias por narcomenudeo.

El caso de Sonora es especialmente llamativo, puesto que es una de las entidades más ‘blindadas’ en los últimos años, sin que, hasta el momento, eso se haya visto reflejado en una mejora de las cifras delictivas, ni en la percepción de seguridad en la ciudadanía.

De acuerdo con solicitudes de información realizadas por transparencia por Animal Político, este estado contaba en 2019 con 976 soldados de la Secretaría de la Defensa Nacional desplegados en su territorio. Para 2021, el número se disparó hasta los 2 mil 793 soldados, un incremento de hasta un 187%. 


En cuanto a la Guardia Nacional, en 2019 había desplegados en Sonora un total de 1 mil 186 elementos, pasando a sumar 2 mil 699; un aumento del 128%. El número de marinos aumentó también, aunque menos: un 30%. 

En total, en 2021 hubo desplegados 8 mil 619 soldados de las tres corporaciones de seguridad en Sonora, casi el doble de lo registrado en 2019. 

Sin embargo, los asesinatos en la entidad no retrocedieron en ese mismo periodo de tiempo. Al contrario, aumentaron. 

Según datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2019 se registraron 954 denuncias por homicidios dolosos en la entidad. Para 2020, la cifra escaló hasta los 1 mil 206, un 26% más. Y para 2021, hasta noviembre iban contabilizados 1 mil 465; un 54% al alza en comparación con 2019. Y si la comparación es a más largo plazo, en 2015, por ejemplo, el aumento de asesinatos en la entidad es todavía mucho mayor: hasta un 160% más. 

Las lesiones dolosas en la entidad provocadas por armas de fuego o arma blanca también fueron al alza, a pesar de la presencia de muchos más elementos castrenses en las calles de Sonora: de 919 denuncias por este delito en 2019 se pasó hasta 1 mil 946 el año paso, un ‘boom’ del 111%. 

Las denuncias por narcomenudeo también se dispararon un 83% en 2021, con 2 mil 784 carpetas frente a las 1 mil 523 de 2019. 

Además, la entidad ha sido noticia en los últimos dos años por casos como la masacre de Bavispe, en la que tres camionetas en las que viajaban mujeres y 14 niños de la comunidad LeBarón fueron atacadas a balazos, dejando como saldo nueve personas muertas, tres mujeres y seis menores. 

Y en municipios como Guaymas, en donde tan solo en el primer semestre de 2021 los homicidios aumentaron hasta un 331%, las noticias sobre el hallazgo de fosas clandestinas y los asesinatos de activistas buscadoras, como Aranza Ramos, y de periodistas, como Ricardo López, han sido constantes.

“El cristal y la adicción son ahora el gran problema” 
Marco Paz es secretario técnico y vocero de los Comités ciudadanos de Seguridad Pública del estado de Sonora. En entrevista con Animal Político, explica que la situación de inseguridad en la entidad se ha venido deteriorando en los últimos seis o siete años por varios factores. 

El primero es que, como ha sucedido en muchas otras partes del país, los diferentes grupos del crimen organizado que hay en la entidad se fraccionaron, “y eso generó que haya una mayor competencia por el territorio, por el dominio de la plaza”. 

Aunado a eso, Paz señala que también ha habido cambios en el negocio mismo de la droga, pasando de la venta mayoritaria de marihuana, cocaína y heroína, a drogas sintéticas como la metanfetamina, el famoso ‘cristal’; “una droga mucho más fácil de transportar y que, además, les deja mucho más dinero”.

Esto, a su vez, trajo un gran cambio, subraya Paz: y es que Sonora dejó de ser un estado meramente de paso, de trasiego hacia la frontera de Estados Unidos, para convertirse en un importante mercado de consumo local. 

“El cristal era una droga a la que antes no le hacían mucho caso, porque su mercado era relativamente pequeño. Pero de unos años para acá se convirtió en altamente atractivo porque el consumo local ha crecido mucho, puesto que son drogas muy adictivas”, señala el activista. 

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