La salud pública en la 4T, un desastre Por Bernardino Domínguez Cruz

Por Bernardino Domínguez Cruz

Después de su triunfo electoral, Andrés Manuel López Obrador prometió convertir al sistema nacional de salud pública en un servicio de primer mundo al alcance de todos, para ello destinaría el uno por ciento del PIB, afirmando que con esto se garantizaría la atención médica y medicamentos gratuitos para todo aquel que la necesitara, todo ello hasta ahora es palabra incumplida. Es todo lo contrario, la población sigue padeciendo los estragos de los recortes presupuestales, el desmantelamiento de instituciones y programas, el retraso por meses de compra de medicamentos, insumos, equipamiento y poca infraestructura médica, en casi todas las regiones del país, sobre todo las más alejadas. A dos años y 6 meses de finalizar el gobierno de la 4T, en salud pública no se ha cumplido una sola de sus promesas, se sigue padeciendo escases de medicamentos del cuadro básico en los centros de salud de primer nivel, en el año 2021, más de 8 millones de recetas se dejaron de surtir en el IMSSS, sigue la escases de insumos médicos en los hospitales; guantes, gasas, cintas, bandejas, sabanas, alcohol, algodón, gel, etc.; falta de personal médico y auxiliar en las clínicas y hospitales, médicos, enfermeras, camilleros, etc., es insuficiente y está deteriorada la infraestructura médica.

La pésima dirección, administración y gestión federal, hace imposible que decenas de millones de mexicanos hagan realidad su derecho constitucional a la salud, debido al fracaso de los programas de salud pública, provocando un incremento en los índices de mortalidad en enfermedades, prevenibles o curables: del 2019 al 2021 hubo un aumento de 653,053 muertes, sumando los decesos por pandemia y otras enfermedades curables, cifras alarmantes que ya conocemos. Por otra parte, vemos un aumento de la población que presenta carencia por acceso a los servicios de salud entre el 2018 al 2020, pasando del 16.2% con 20,1 millones a 28.2% con 35.7 millones de personas (Coneval). En tres años la cifra aumento en 15.6 millones el número de personas que no están afiliadas para recibir servicio de salud por una institución pública.

Pero no es suficiente con estar afiliado, la falta de médicos provoca que, aún estando afiliados, en casos urgentes, las citas médicas las asignan cada dos, tres o cuatro meses. Sumándole que cuando son recibidos, los hospitales están sobrepoblados, pacientes sentados en sillas y acostados en el suelo, es decir los mismos afiliados para ser atendidos se enfrentan a escasez de camas, insumos, etc.

Este es un problema que se repite desgraciadamente todos los días en los hospitales públicos, aunque los altos funcionarios de salud digan lo contrario, la realidad es otra, es terrible, es desoladora, de impotencia, esa realidad que padecen las familias más vulnerables cada vez que enferma alguno de ellos.

El Insabi, Instituto de Salud para el Bienestar fracasó, fue reemplazo del IMSSS-Bienestar en el 2020, manifestándose en la fuerte reducción del número de personas con acceso al servicio médico, desabasto de medicamentos, desatención a los estratos poblacionales más marginados, ubicados en las zonas rurales más alejados. Todo esto reflejó en un aumento de mortalidad por todo tipo de enfermedades cardiacas, diabetes, hipertensión, tumores malignos, influenza, pulmonía, enfermedades de hígado, cardiovasculares, y pulmonares, que se encuentran afuera de los hospitales para ser atendidos, pero que muy pocos los consiguen, así de injusto es el sistema de salud en nuestro país bajo la 4T.

En estos últimos años se ha dado un incremento en el número de pacientes atendidos por la medicina privada. La política de salud pública actual en México, está obligando a un mayor desembolso para gastos de salud a las familias, para atención médica y por la escasez de medicamentos, asisten a consulta médica pero la mayoría de los hospitales públicos no le surten los medicamentos que indica el médico en la receta, por ello recurren a la medicina privada, este problema es añejo, pero se ha agudizado en los últimos años.

Este desastre es provocado por los funcionarios del gobierno de la 4T, es su responsabilidad total, no pueden seguir culpando a los gobiernos anteriores. “El desabasto de medicamentos en México, es el resultado de una surrealista mezcla de malas decisiones, incompetencia e ignorancia, aderezado con una enorme carga ideológica”. Afirma Javier Tello, médico, analista y asesor en política de salud. Todo esto es el resultado de malas decisiones, incompetencia e ignorancia en la burocracia gubernamental empezando por el jefe del ejecutivo. Ahí está como prueba irrefutable la realidad que se vive en los hospitales públicos.

La ignorancia y las ocurrencias están agudizando el problema. “El desastre que creó el equipo de salud de la 4T, no podrá aplacarse ni mucho menos revertirse en lo que queda de este sexenio. De nada servirán ni la transferencia de responsabilidades al IMSSS-Bienestar, ni la contratación de médicos cubanos o de cualquier otra nacionalidad. El daño que se ha generado es extenso y estructural. Solo podrá superarse con un equipo de salud distinto, políticas públicas novedosas y efectivas, recursos presupuestales extraordinarios y muchos años de esfuerzo sostenido (Julio Frenk, ex secretario de Salud). “Al inicio del gobierno de AMLO 7 de cada 10 mexicanos considerados en pobreza extrema tenían acceso a algún servicio de salud y en el 2020, ya con la pandemia a cuestas y la crisis económica, de cada 10, solo 4 de los más pobres entre los pobres pudieron curarse”. (buzos). La salud pública, seguirá siendo una gran deuda para los mexicanos, seguiremos sufriendo los estragos por los que resta de esta administración y será un gran reto para los gobernantes que tomen la batuta a partir del 2024. Necesitamos diseñar y apostarle a un nuevo gobierno emergido del pueblo que ponga como prioridad la salud de las mayorías, diseñando un nuevo sistema de salud pública.

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