La austeridad franciscana no alcanza para impartir educación de calidad

Por Bernardino Domínguez Cruz

El Ejecutivo, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, envió el paquete económico 2023 a la Cámara de Diputados y Senadores para su análisis y aprobación. Es de preocuparse al ver el monto asignado al gasto educativo en el PEF 2023, representando apenas el 3.2 % del PIB, se encuentra por debajo de los niveles asignados en el año 2016, donde fue de 3.4 % del PIB, en el 2021, fue de 3.3 %, todos muy por debajo del 8 % recomendado por la UNESCO para los países en vías de desarrollo. En comparación al PEF 2022, donde fue de 883,929 mdp, monto que representa el 3.1% del PIB, para el año 2023 el presupuesto se incrementó en 44 mil 272 mdp, quedando con un total de 928,201,000 mdp, pero el 88.8 % de este aumento se concentra en partidas relacionadas con incrementos salariales, en el Programa La Escuela es Nuestra (PLEN) y para apoyos a los centros y organizaciones vinculadas a Educación Media Superior (EMS) y Superior, incrementos asignados a programas que deben contribuir a la recuperación del aprendizaje y evitar la deserción escolar en estos dos niveles educativos. Por el contrario, para educación Básica (preescolar, primaria, secundaria) no se identifica presupuesto alguno para abatir los efectos de la pandemia por Covid-19, a pesar de que este nivel concentra el 73.1 % del total de la matrícula escolar, sumando 24,236,000 alumnos, siendo los niveles educativos más golpeados, afectados y rezagados que requieren investigaciones, programas e inversiones para revertir y abatir el rezago y la deserción escolar.

 

Las dificultades que está enfrentando el sistema educativo nacional actual son sumamente críticos en tres rubros, que enumeraremos: primero, la gran carencia de infraestructura educativa que actualmente tienen nuestras escuelas es vergonzoso, hay miles de centros educativos sin servicios básicos (electricidad, agua, drenaje) y las instalaciones son prestadas, aulas provisionales de cartón, madera o lámina, trailas adaptadas, tejabanes provisionales o sombras de árboles adaptadas en aulas. Segundo, estamos padeciendo un grave deterioro de la infraestructura, la falta de rehabilitación de módulos sanitarios, pintura deteriorada, plazas cívicas dañadas, aires acondicionados descompuestos, redes sanitarias e hidráulicas colapsadas, etc. Tercero, la incertidumbre laboral de un número importante de docentes, llevan años o meses sin ser contratados, laboran en plazas honorarias o interinas con bajísimos salarios que son contratados cada semestre o año, eso ha provocado que falten docentes frente a grupo. Todo esto se ve seriamente afectado cuando el gobierno vuelve a asignar el mismo monto de recurso que el ciclo anterior, esto significa, que solo habrá recurso para lo mismo que ya venía funcionando, pero no habrá para nuevas instalaciones que tanto se necesitan, rehabilitar lo deteriorado y contratar a más docentes o recategorizar plazas, porque todo eso exige más recursos.

 

Pues todo esto no habrá durante todo el año 2023, gracias al gobierno de la 4T, así de crítica está la realidad de todo el sistema educativo nacional. Así, la educación en México no podrá avanzar, alcanzar el desarrollo que nos lleve a ser un país competitivo y con altos estándares de calidad, que impacte directamente en toda su población, seguiremos siendo un país con educación de cuarta, que sexenio tras sexenio lo educativo solo sean promesas de campaña. La trasformación real de la educación no se hace con discursos políticos demagógicos, informando los pírricos montos invertidos, sino invirtiendo en lo que se necesita. Lo que podemos ver es que dista mucho lo que invierten los gobiernos federales, estatales y municipales respecto a lo que realmente se necesita en cada centro. La austeridad franciscana no alcanza para ello ni para impartir educación de calidad.

 

Un ejemplo de esto es en Sonora, en lo que va de esta administración se han invertido 173 millones de pesos en infraestructura educativa, se han rehabilitado a 2,238 planteles con una inversión de 650 millones de pesos, la pregunta es ¿Cuánto es el recurso que falta para cubrir todas las necesidades básicas de infraestructura, servicios y plazas en cada centro educativo? Debemos de iniciar el análisis no de lo que se invierte, sino de lo que se necesita, ya sabemos que es mucho dinero, pero mientras no se resuelva ese faltante, la educación de calidad en México, para los educandos seguirá siendo un sueño. Con estos datos se demuestra que en el proyecto de nación de la 4T la educación no es prioridad, sino una simple retorica al viejo estilo o aún peor.

 

Nuestro país necesita un nuevo modelo educativo con un enfoque verdaderamente social, donde se invierta recursos en buenos salarios, infraestructura, material didáctico, disciplinas artísticas y deportivas, viajes escolares, útiles escolares, albergues estudiantiles, laboratorios, comedores escolares en todos centros educativos, crear las condiciones para una educación científica en las escuelas rurales y urbanas, en una palabra hacer que la educación sea totalmente gratuita y que esté al alcance de todos, en pocas palabras educar, instruir, preparar a ese gran ejercito social que pueda edificar una sociedad grandiosa, elevada, valiente, potente. Impulsar al desarrollo de la educación hasta convertirla en una de las mejores del mundo. Siempre debemos tener presente que los hombres nacen y se hacen, pues formemos a esos seres humanos que salven a la humanidad, que sean capaces de organizar una nueva sociedad y de mover todas las ramas productivas para elevar la generación de riqueza y distribuirla equitativamente entre todos los hijos de la patria. Necesitamos una educación crítica, científica y popular.

Comentarios sobre esta nota

Comenta ésta nota