La depresión y Adán

Por Luis M López Alanis

Hay un problema grave en lo más recóndito de la sociedad del que alcanzamos a ver sólo la parte más superficial y que paraliza todos los días a gran parte de la humanidad: la depresión. Según la nota del diario Expreso, Día Mundial contra la Depresión: 6 mil atenciones en Sonora (expreso.com.mx), del 14 de enero del presente: “Alrededor de 6 mil atenciones por trastornos de depresión atiende anualmente la Dirección de Salud Mental y Adicciones en el estado, y durante el último año hubo un incremento del 10 por ciento”.

Si consideramos que “la carencia en acceso a servicios de salud [para todo México] se incrementó brutalmente, de 16.2 a 28.2%. Justo en un momento de emergencia sanitaria, agudizando la vulnerabilidad” Pobreza y falta de acceso a servicios de salud en México. - El Sol de México | Noticias, Deportes, Gossip, Columnas (elsoldemexico.com.mx), eso significa que en la 4T más de 35 millones de personas en todo el país no tienen tampoco acceso a módulos de atención mental que proporciona el sistema de salud nacional (en 2018 había 20.1 millones de mexicanos en esa situación). Una proporción similar, quizá con algunas pequeñas variaciones, debe ser la de nuestro estado, de donde podemos concluir que alrededor de 800 mil sonorenses no pueden acudir a recibir ninguna atención médica y, por tanto, tampoco contra la depresión y que no sabemos cómo se las arreglan cuando se les presenta, simplemente están a la buena de Dios. No tener acceso a servicios médicos o tenerlos extremadamente deficientes, es también un motivo para la depresión.  He ahí la gravedad del problema general, mismo que todo indica que fue todavía mayor en 2022.

Una de las consecuencias más peligrosas de la depresión es el suicidio, que, según la nota https://www.milenio.com/aula/torreon-conferencia-virtual-desmienten-mitos-suicidio, en México es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 22 años.

La nota citada de Expreso dice que Miguel Ángel Baeza Acopa, coordinador de Atención Especializada de la Dirección de Salud Mental y Adicciones en el estado, comentó que entre el 2019 y el 2022 en Sonora se han brindado alrededor de 26 mil 250 atenciones por trastornos depresivos. “La depresión es la primera causa de suicidio en todo el mundo y la cuarta por incapacidad, además se sabe que en México alrededor de 3.6 millones de personas tienen depresión, y no sólo afecta a las personas adultas, sino también a niños y personas de la tercera edad”, continúa.

La 4T ha sido totalmente incapaz de solucionar estos males, se le salen de control. O quizá sea mejor decir que al recortar los presupuestos federales al sistema de salud y de medicinas está consciente de que estas son las consecuencias y lo hace a sabiendas del mal que causa.

En la última estadística, que corresponde a 2021, la población menor de 18 años con ingresos inferiores a la línea de pobreza extrema pasó del 18 al 22% y una consecuencia evidente es el síntoma creciente de ansiedad entre nuestros muchachos, que es el trastorno que más tratan los módulos mencionados.

Pero si algún servicio médico alcanzan los más humildes, los tratamientos se convierten en un verdadero viacrucis para los enfermos y sus familiares, por ejemplo, con los requisitos de obtener donaciones de sangre: nuestros bancos de ese fluido son verdaderamente inoperantes para el tamaño y cantidad de los problemas que presenta la población. Con sus excepciones, claro, pero es generalizado el maldecir al sistema de salud, todos lo sabemos. Sangre que no se consigue, citas programadas para el día del juicio —y luego todavía pospuestas—, carencia de camas, de médicos, farmacias públicas sin medicinas o comprarlas caras, negligencias, mala atención, citas a los laboratorios de análisis a destiempo o pagarlos endeudándose o vendiendo lo poco que se tiene. Son motivos reales de desesperanza que pesan como losas en el espíritu de los hombres, arrojándonos como trapos a las garras del abandono personal. Qué terrible ironía: por un lado, poner módulos de atención para la salud mental y por el otro desquiciar la mente del pueblo con estas cosas. Esto tiene que cambiar ya, hay que aumentar el gasto en salud en lugar de detenerlo o disminuirlo para desviarlo a programas electoreros.

Estas reflexiones surgen con motivo del Día Mundial de la lucha contra la depresión, que se conmemoró este 13 de enero y también con motivo de la desgracia que está pasando en estos momentos nuestro querido compañero Adán López Bojórquez, por la salud de su hija a quien tiene internada y que ha sufrido la angustia de tener que soportar todas las deficiencias atrás mencionadas, así como toda la pesada burocracia edificada para abandonar a los pobres sin decirles que se les ha abandonado.

A mi buen compañero le digo: Adán, fortaleza, querido amigo. La depresión es un peligro real para todos nosotros, y en este aciago momento también para ti; pero mucho ayuda querer ayudarse, y en ese sentido, una buena cura contra la depresión y una excelente manera de eludir sus nocivas influencias es formarse la firme convicción de acabar con este sistema de vida que nos oprime de esta manera, estudiar mucho las vías racionales para acabar definitivamente con la pobreza de nuestra clase social, unirse y organizarse para siempre con quienes han llegado a esta forma de entender las cosas, para tomar el poder y cambiar todo de raíz, todo. Sé lo que digo, hermano, no hablo de oídas. Aquí estamos, para tomarte del brazo y juntos seguir adelante en la alegría revolucionaria de cumplir con esta enorme tarea que nos hemos echado a cuestas, a pesar de todo.

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