Morena presenta sus cartas rumbo al Senado

Por Claudio Tiznado

El Movimiento Transformador se prepara en Sonora a enfrentar su “prueba de fuego” en 2024 a más de dos años del holgado triunfo que le permitió a Alfonso Durazo Montaño arribar a la gubernatura.

Una prueba que supondrá el respaldo o rechazo del electorado a la gestión gubernamental de los representantes de esta corriente política, que irrumpió en el espectro nacional tras el arrastre de López Obrador en 2018.

Y que nació a principios del 2000 cuando AMLO terminó de “pintar” de izquierda la Ciudad de México y mantuvo el control político capitalino apabullando a los exponentes del panismo liderados por el expresidente Fox.

Siendo honestos, lo más probable es la confirmación en las urnas del apoyo popular a este movimiento (4T), que ha demostrado su hechura, guste a muchos o no.

Sin embargo, el reto por venir no será minúsculo, pues el próximo año interferirá el dinamismo de una abrumadora elección presidencial y la suma de factores políticos, económicos y sociales a tomar en cuenta.

Como el posible crecimiento opositor, el comportamiento económico nacional e internacional, la irrupción de movimientos sociopolíticos y  demás aspectos propios de un país multicultural y globalizado.

Por ello, asegurar y robustecer el resultado electoral del 2021 será un desafío para las huestes morenistas, que deberán conciliar sus asuntos domésticos para continuar la transformación nacional y estatal iniciada en 2018.

Adicionalmente, aunque en los comicios del 2024 la gestión del gobernador Durazo, que en los hechos ha superado el trabajo de administraciones anteriores (en sus primeros dos años), logre sumar capital político a Morena, ello no bastará para asegurar el triunfo porque la memoria colectiva es corta e históricamente ello ha quedado demostrado.

Si al elegir candidatos a puestos de elección popular se privilegia la frivolidad y se apuesta sólo a la euforia derivada de la popularidad heredada por el presidente Obrador a Morena o al trabajo del Gobernador o incluso al arrastre de la candidata presidencial Claudia Sheimbaum, se cometerá un error irreparable con resultados electorales eventualmente deficitarios.

En ese sentido, es relevante analizar los méritos de aspirantes a las fórmulas al Senado de la República, pues de sus perfiles dependerá el rumbo de Morena en los próximos años, partido que deberá acompañar al Gobernador en la regeneración de la vida política, económica y social de la entidad.

Así, atendiendo a la paridad de género, existen dos aspirantes con fuerte potencial para abanderar a Morena el 2024, a saber: el cananense Jorge Taddei y el guaymense Heriberto Aguilar, ambos exponentes del morenismo con trayectorias opuestas, pero no irreconciliables.

El primero, un experimentado maestro universitario y activista social de la izquierda que cumplió a cabalidad con su encomienda como servidor público federal y cerró ciclos para emprender una nueva aventura y el segundo un joven político dirigente de Morena estatal y diputado federal en funciones. 

De Jorge Taddei Bringas, ¿qué podemos decir, que no se haya dicho?, que acompañó al presidente López Obrador en todos los intentos del tabasqueño por alcanzar la Presidencia de la República.

Que no se arredró ante los vendavales del tamaño de la aventura en que se empecinó Obrador, apoyando la patriótica causa; primero desde el PRD y después en Morena, compartiendo los sinsabores y posteriormente las mieles del triunfo.

Y que contrario al patrón de funcionarios del pasado reciente, Taddei no se estancó en un triunfalismo acomodaticio, pues se asumió como un funcionario público “de a pie” y salió a dar resultados tangibles acorde a su encomienda y a los tiempos históricos en los que le tocó ser protagonista.

Fue así que por convicción y lealtad al Movimiento se aprestó a sentar las bases de la Cuarta Transformación en Sonora a partir de su nombramiento como Delegado del Bienestar.

Como representante del Presidente de la República conformó una legión de servidores para encarrilar toda una estructura de ingeniería propulsora, y llevar a los hogares de los adultos mayores las ansiadas pensiones universales destinadas a paliar sus necesidades más básicas.

Luego, respetando la institucionalidad, con congruencia y coherencia política alineó esfuerzos y objetivos con el gobernador Durazo, tal como lo mandató el Presidente de la República. 

No es coincidencia, que con estas cartas credenciales se haya convertido en un cuadro imprescindible para la Cuarta Transformación en Sonora y tenga posibilidades de abanderar la fórmula al Senado de la República.

Heriberto Aguilar ha sido diputado federal dos veces, secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano en el primer tramo del actual sexenio estatal y actual presidente de Morena en Sonora.

Fue Heriberto quien coordinó los esfuerzos de Claudia Sheimbaum a nivel local cuando la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México renunció (en primer lugar) a su puesto para buscar la candidatura presidencial de Morena.

Dos visiones y perspectivas distintas, pero un mismo objetivo: ganar las próximas elecciones al Senado de la República. 

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