Los antorchistas sonorenses nos manifestaremos una vez más

Por Luis Miguel López Alanís

Se llama Miguel Ernesto Pompa Corella, es el Secretario de Gobierno de Sonora y no cumple: los antorchistas lo sostenemos sin rubor. Por eso no es de extrañar que sea la segunda cabeza política de un gobierno que fue rechazado por el pueblo sonorense en la votación de hace un año, cuando la actual gestión estatal del PRI cayó estrepitosamente, como nunca. Está claro que Pompa Corella contribuyó con su cuota para obtener ese resultado histórico: su gran número de promesas no cumplidas y trabajar sólo para los ricos, con ello logró que el pueblo le diera la espalda a él y a la gestión de la que forma parte. Muchos dicen que el PRI ya es un cadáver que camina por pura inercia. No lo creemos así, pero sí estamos seguros que hacia allá marcha irremediablemente en Sonora cuando la dirección del gobierno que tiene en sus manos está a cargo de personas que siguen el mismo camino que lo condujo a esos desastrosos resultados electorales. Dicen que locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes; eso significa que el pueblo sonorense se enfrentará a una sinrazón inaudita todavía por dos años más, ¡Dios nos agarre confesados! Una tras otra, este Gobierno ha incumplido el grueso de sus promesas en sus cuatro años y con ello se ha alejado de la gracia popular. 

Ya hemos señalado en otras ocasiones que pareciera que el objetivo de un gobierno así no es recuperar el terreno perdido, sino perder más, aunque entre las patas se lleve al pueblo, que es quien, a fin de cuentas, paga las consecuencias de los malos gobernantes. Con ello, objetivamente, los priistas en el Gobierno engordan el caldo para que en la siguiente elección a gobernador sean tan vapuleados que hasta el registro pierdan. Y no lo decimos sólo por Sonora, pues también así está actuando el Gobierno del Estado de Hidalgo, con Omar Fayad a la cabeza. Así, podemos decir sin rubor también que estos Gobiernos trabajan para perder otra vez, sólo que con menos vergüenza, de hecho, parece que no hubiera ninguna. ¡Que alguien llame a Sherlock Holmes para que se las encuentre! 

Muchas razones tenemos los pobres organizados en Antorcha para afirmar lo anterior. No tenemos nada en contra del señor Pompa como persona, pero sí sufrimos las consecuencias del constante quebrantamiento de su palabra: hemos presentado cientos, literalmente, cientos de demandas urgentes para pueblos y colonias humildes, obras sociales, servicios indispensables, incuestionables y razonablemente justos; hemos acudido a decenas de reuniones con sus funcionarios durante dos años; hemos buscado en comisiones numerosas a cada uno de los responsables de todas las áreas gubernamentales sin éxito, y el menosprecio en los hechos que nos han dado por respuesta él y sus funcionarios representa para nosotros un alargamiento de nuestros padecimientos: no nos están ayudando a hacer más tolerable nuestra miseria, ni siquiera eso. 

Aquí no se trata de líderes, ni de “moches”, porque todo mundo sabe (al menos todos los que nos analizan con algo de rigor científico o de elemental imparcialidad) que los antorchistas exigimos simplemente obras y servicios para las colonias y pueblos pobres, apoyos para los estudiantes cuyas familias no pueden sufragar todos sus gastos y cosas similares: nada más, pero nada menos. Ningún antorchista ni del nivel de líder ni de base se beneficiaría personalmente con dinero si, por ejemplo, un gobierno cualquiera construyera un sistema de agua potable en su colonia; y no lo podría hacer porque por ley no puede manejar directamente los recursos públicos destinados para cualquier obra, es sencillamente imposible dado que los únicos capacitados por las leyes y reglamentos son los propios funcionarios. Nosotros no intervenimos en el manejo de los dineros;   además, somos los beneficiarios de las obras o los servicios, no jugamos el papel de empresarios constructores de las mismas. Por tanto, no es correcto razonar que el Gobierno de Sonora incumple por la posible razón de que fuéramos corruptos. Podrá tener sus propias razones, válidas o no, pero en los hechos no esta respondiendo a las expectativas de la población, este gobierno no da una razón válida, siquiera una, para no cumplir los compromisos que él mismo fijó. 

No estamos, pues, esforzándonos por ridiculizar o infamar a nadie, sino señalando verdades tan evidentes como montañas, porque es un deber ciudadano denunciar cuando sus autoridades incumplen y, mientras nos mantengamos dentro de los cauces del pacto social que nos permite vivir en relativa paz, insistiremos en practicar esta sana actividad cívica, pues implica, en última instancia, la confianza en la capacidad de reconsideración, de autocrítica del denunciado, de su corrección, y también en la eficacia de nuestras instituciones. Lo contrario es el rompimiento total, y la lucha por vías no civiles, y Antorcha no es, nunca lo ha sido, partidaria de semejantes radicalismos: nosotros aún creemos y defendemos la vigencia del Estado de Derecho que heredamos de la Revolución Mexicana, creemos que todos los ciudadanos, independientemente de nuestro parecer político, debemos aferrarnos a él y exigir su vigencia. No cumplir atenta contra la institucionalidad mexicana y contra la confianza popular.

Y a tono con esta forma de entender la política sana, convocamos a toda la ciudadanía sonorense a que se una a nosotros, a que medite a profundidad nuestros argumentos y a que compruebe nuestros hechos, por ellos mismos, no por lo que se dice de ellos; convocamos, repito, a que juzgue fundadamente y no prejuzgue injustamente; a que mire con simpatía la necesidad que tenemos de manifestarnos una vez más para exigir al Gobierno de Sonora que cumpla, con una marcha-plantón que realizaremos a partir del próximo 29 de agosto; solicitamos, en consecuencia, a los suyos y a usted, que nos brinden el favor de su solidaridad. Exigir que su Gobierno sea cumplidor también es una causa de usted. Así sea.

Hermosillo, Sonora, a 25 de agosto de 2019

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