Decepciona Morena en Sonora

Por Claudio Tiznado

Es desgastante el teatro que Morena como partido político ha montado para los sonorenses a través de sus pleitos internos y de sus rencillas, un espectáculo donde todos sin excepción pueden acceder a presenciarlo sin necesidad de comprar boleto.

Habrá quienes aplaudan esa supuesta apertura de Morena, pero habemos muchos que sin ser parte de ese movimiento no lo vemos con buenos ojos, pues la función que algunos de sus actores están ofreciendo al respetable es poco menos que bochornosa.

Lo paradójico del asunto que hoy mantiene entretenidos a propios y extraños es que quienes están atizando y escalando el pleito son personajes que ya se encuentran en posiciones de poder a las que llegaron por medio del partido de López Obrador, quien por cierto, no comparte esas discrepancias internas hechas públicas.

Casos los hay de sobra, donde parece que lo que se busca es que Morena pierda las batallas por venir y no su fortalecimiento y consolidación políticas de cara a las elecciones de 2021, pues no se aprecia un verdadero amor por la causa, sino pura frivolidad.

Si por la víspera se saca el día, aún cuando faltan poco menos de 2 años para las definiciones de candidaturas y demás, es probable y no imposible que el Movimiento de Regeneración Nacional, al menos en Sonora, se coloque paso a paso en la antesala de la derrota electoral.

En contraparte, la oposición política ni siquiera se rasga las vestiduras, pues el trabajo que les corresponde a ellos realizar para minar la fuerza de Morena en esta entidad, lo está ejecutando a la perfección uno y otro morenista incrustados en las estructuras gubernamentales.

Ejemplos los hay de sobra, como lo fue el ataque rudo de un funcionario federal contra el único delegado federal y representante del Presidente de la República en Sonora, Jorge Taddei Bringas.

Me refiero a Benjamín Hurtado, coordinador de Relaciones Exteriores, cuyas críticas recientes contra el cananense lejos de atraerle simpatías pueden acarrear más desánimo y malestar entre los morenistas, porque entre otras cosas, no se advierte en ellas autenticidad.

Aquí, como en muchos otros casos, observamos que la diplomacia y la política brillan por su ausencia entre quienes deberían poner el ejemplo y demostrar que llegaron a sus encargos para hacer la diferencia.

Una carta que circula en redes sociales donde se exhorta a los militantes de Morena a "cuidarle las manos" a los aspirantes a la presidencia de ese partido en Sonora, es otro ejemplo de cómo están trascendiendo al públicos los pleitos internos.

Caso contrario es el del consejero nacional Gerardo Murrieta Romero, que si bien ha criticado la actuación de funcionarios emanados de su partido, lo ha hecho de manera institucional aunque no menos contundente, pero siempre aportando pruebas de sus dichos.

Lo curioso de todo esto es que quienes pudieran criticar las acciones de algunos mandos de Morena de manera clara y concisa, en base a un razonamiento académico, científico y hasta filosófico, como lo son algunos militantes de izquierda que militan en ese partido, no lo están haciendo y sólo se han dedicado a observar con inteligencia antes de emitir sus posicionamientos.

Me refiero claro, a los maestros Roberto del Pardo Escalante y el regidor Armando Moreno Soto, quienes como economistas elementos tienen de sobra para articular cualquier cantidad de críticas razonables, pero conscientes están de que costó mucho trabajo a la izquierda llegar hasta donde hoy se encuentra para volver a retroceder de nueva cuenta.

Y así, esto se está convirtiendo en un cuento de nunca acabar... hasta que acabe. Hasta que Morena se desmorone en el Estado y todo quede en buenas intenciones. Falta orden y disciplina entre los morenistas, pero también falta mucha hombría.

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