Curiosa filtración

Por Eduardo del Río/24 Horas

Ramón Salaverría es uno de los profesores de periodismo con mayor reputación en España. Además de sus profundas investigaciones sobre comunicación digital en la Universidad de Navarra, el catedrático ha acuñado frases que sin duda son guía para el ejercicio de este oficio. “El periodismo es como el café: hay que servirlo rápido, endulzarlo lo justo y no estropearlo con mala leche”, señala el docente.

La máxima viene a colación a raíz de la publicación de una nota difundida en el portal Sin Embargo, que firma la corresponsal Dolia Estévez, intitulada “De agresor sexual a cónsul”, en la que se acusa al recién designado Cónsul de México en Las Vegas, Víctor Barreras, de cometer el delito de estupro (relación sexual con menor de edad). Para ello, tuvo acceso al respectivo expediente del Juzgado Cuarto de Primera Instancia de lo Penal de Ciudad Obregón, Sonora.

En dicho documento se integran los testimonios de la supuesta víctima con los que se inculparía al hoy Cónsul del delito que en ese entonces se le imputaba. La relatoría que ahí se presenta llevó a la periodista a calificar abiertamente a Barreras como un depravado sexual, agresor y estuprador.

Tratándose de una acusación de tal magnitud, lo mínimo que pudo haber hecho la reportera era, en estricto apego al principio de equilibrio periodístico, buscar al señalado y a la víctima. De no haberlo conseguido, debió de haber quedado consignado en la nota.

La supuesta exclusiva se vino abajo cuando la joven Yahaira Nataly Castillo Moreno, supuesta víctima del hoy Cónsul, hizo pública una carta que por si mismo se explica. “De manera inmadura y poco consciente expresé haber tenido relaciones con Víctor Barreras, cosa que no fue cierta y mentí por motivos en ese momento personales por cuestiones académicas…Me siento al igual que mi familia con la responsabilidad de dejar claro el asunto y no permitir que se le juzgue de manera mediática a Víctor Barreras Castro, a mí o mi familia”, destacó en la misiva.

Su madre, María de los Ángeles Moreno, señaló en otra carta que, “al pasar los días y con la cabeza fría pudimos darnos cuenta que estábamos cometiendo un error al señalar al Profesor Víctor Barreras, puesto que todo era una falsedad de mi hija que en ese momento pasaba por un enojo en la parte maestro-alumno con el profesor”.

Más allá de la denuncia que careció de rigor y que, por lo tanto, se vino abajo, interesa el fondo de la nota. En ella se responsabiliza directamente al canciller Marcelo Ebrard de designar a “un depravado sexual” y al secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo, por promover a un colaborador cercano.

Curiosa filtración a la periodista Dolia Estévez, que, como coloquialmente se dice, se fue con la finta. Sin duda, quienes están detrás del caso Las Vegas tienen un particular interés en afectar la trayectoria de ambos funcionarios. Usaron a la corresponsal para sus fines políticos. En Ciudad de México se tiene ya bien ubicado el origen de la filtración, que es obvio, aseguran las fuentes.

Segundo tercio. La Cancillería deberá decidir en breve si mantiene la suspensión del nombramiento del Cónsul en Las Vegas, lo deja en el cargo o da marcha atrás.

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