¿Qué tan “estadounidense” es la violencia que se vive en México?

Por Agencias

Para la Administración para el Control de las Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), el Cartel de Sinaloa y otros similares radicados en México son clasificados como Organizaciones Criminales Transnacionales (TCOs).

En un informe dado a conocer en 2017,  la DEA ubicaba actividades criminales de las TCOs mexicanas, en casi todos los estados de la Unión Americana. El territorio estadounidense en el que están presentes dichas TCOs va de costa a costa y de frontera a frontera estadounidenses: desde Miami, Palm Beach y Orlando, en Florida, hasta San Diego, San Isidro, Los Angeles y San Francisco, en California; desde ciudades fronterizas del sur como McAllen, Eagle Pass, Laredo y El Paso, en Texas; hasta Seattle, en Washington, o Nueva Inglaterra, región que abarca seis estados del noreste estadounidense.

Más recientemente, otro informe de la DEA señalaba que TCOs mexicanas "exportan cantidades significativas de heroína, cocaína, metanfetaminas, marihuana y fentanilo a Estados Unidos”. En concreto, el Cartel de Sinaloa "mantiene una red de distribución en ciudades como Phoenix, Los Angeles, Denver, y Chicago.”

Sin embargo, siempre según la DEA, el último eslabón en dicha red de distribución corre a cargo de pandillas callejeras locales; es decir, estadounidenses: "Miembros de TCOs mexicanas basados en Estados Unidos en general coordinan el transporte y la distribución de drogas ilícitas al mayoreo, mientras que el menudeo es llevado a cabo principalmente por pandillas locales no afiliadas directamente con las TCOs mexicanas.”

Violencia asimétrica

En cuanto a la violencia generada por el comercio de drogas ilícitas, el panorama es contrastante a ambos lados de la frontera. La DEA afirma: "Los homicidios relacionados con el narcotráfico siguen alcanzando proporciones epidémicas en México. Sin embargo, los miembros de organizaciones criminales mexicanas que viven en Estados Unidos generalmente se abstienen de actos violentos entre carteles, a fin de evitar ser detectados por fuerzas policiales, lo cual resulta en una menor violencia en territorio estadounidense.”

En cambio, México vive con frecuencia alarmantes casos como el de la masacre de miembros de una familia mormona en Sonora, o la virtual toma de la ciudad de Culiacán, luego de que el Ejército intentara detener ahí a un hijo de Joaquín "El chapo” Guzmán.

Estados Unidos pone las armas

Entre 2007 y 2018, "el origen de más de 150.000 armas de fuego de criminales mexicanos fue localizado en fábricas y armerías estadounidenses”, escribe el especialista Ioan Grillo en el New York Times. Así sucedió con las armas usadas en la masacre de Sonora, según informó el gobierno de México.

Así como una parte del problema, también parte de la solución está en Estados Unidos. En opinión de Grillo, "Trump debería apoyar propuestas de ley que dificulten el robo de armas.” Esta y otras medidas harían más difícil para los carteles hacerse de armamento", escribe.

Pero, en cuanto a las posibles soluciones, otros expertos hacen énfasis en aspectos que apuntan más bien hacia el sur. "La casi perfecta tasa de impunidad en México también significa que hay pocos límites a la crueldad”, afirma en Twitter Falko Ernst, de la ONG International Crisis Group, dedicada a analizar conflictos. Para él, "combatir la impunidad debería estar en el centro de cualquier estrategia de seguridad.”


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